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Écheme el Cuento

¿DÓNDE ESTÁ LA MANZANA DE ADÁN?

Al parecer Andor Graut no sabe escribir corto, por eso publicaremos por partes esta historia. Esperamos que la disfruten.                

¿DÓNDE ESTÁ LA MANZANA DE ADÁN?

- Historia de los Nombres, los Hombres y las Mujeres en el Fin del Mundo - 

Es de noche y hace frío. Corre una ligera brisa que hace danzar las hojas de los árboles. Sólo se escucha el ulular de los búhos, el canto de los grillos y unas pisadas torpes pretendiendo ser silenciosas.  Luego unos gorjeos infantiles. Tres figuras cubiertas de andrajos se dejan ver poco a poco. Cada una de ellas proviene de una dirección diferente a pesar de que han venido del mismo lugar. Hacen parte de un rito antiquísimo. Cada una de las figuras sostiene contra si un cuerpo diminuto.  Las tres figuras que se encuentran en lo alto de la colina sonríen al verse como si lo hicieran por primera vez. Una sonrisa que es parte timidez, parte complicidad y parte fascinación.

-    Presento a Carmen – dice la primera de ellas mostrando a las demás la niña que trae en su brazos. – Ella facilitara el Amor.

-   Presento a Martha – dice la segunda. – Facilitara el Entendimiento.

-  Presento a Olga – Dice la Tercera. – Será el Nexo.

Las figuras ponen a las niñas frente a frente y luego las depositan en el suelo. Dejan caer con ternura sobre la frente de cada una de las niñas un líquido espeso que huele a sándalo, roble y canela.

Las mujeres se desnudan y comienzan a bailar en torno a las niñas entonando un cántico ininteligible que habla de arcángeles, fuego, condena y redención.

 Una estrella fugaz atraviesa el cielo. Las mujeres se miran entonces aturdidas como si acabasen de despertar. Se miran unas a otras, toman sus vestiduras, después a las niñas y luego se alejan cada una por donde ha venido.

Cinco minutos después se reúnen en el destartalado wolswagen en la que han venido y regresan a la ciudad. 

Si alguien hubiese buscado los símbolos adecuados, según los modernos métodos de adivinación no los habría encontrado, esto es porque no había ninguno. Para saber lo que se avecinaba se tendría que haber pedido la vida de un novillo negro criado en aislamiento para beber su sangre, abrirlo en canal y observar la disposición en las entrañas. Un método menos cruento exigiría abrir el pecho de un Tolmeca sobre una pirámide de sacrificio y contar cada uno de los latidos  que su corazón una vez se le hubiera extraído del pecho. Una forma aún más sencilla pedía mirar sin parpadear las estrellas por un lapso de aproximadamente una hora.

Por supuesto todos estos ritos no tienen nada que ver con la verdadera magia o brujería. Para cada una de las personas dedicadas con seriedad a estas ocupaciones no existía necesidad de ningún rito. Al estar conectadas con la energía vital del universo  sólo les hacia falta observar como suspiraban las rosas, olfatear el grito de los pumas, saborear los quejidos de amor de los hombres, sentir los colores del fondo del océano, escuchar una puesta de sol. Es así como aquellas consagradas desde sus primeros días a las artes secretas sabían que el fin del mundo estaba cerca. Lo sabían y se prepararon.

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3 comentarios

Kair Andros -

Que escriba largo es bueno. mnas entreteniemiento.
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Ezer Kenegdo -

Andorsito, no sabes escribir corto no?... que bueno para nosotros

Kair Andros -

me gustó mucho el tema del cuento, cuando publicaran el resto?
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