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Écheme el Cuento

LOS PAYASOS MARCIANOS TRAVESTIS Y LA MERETRIZ INTERGALACTICA

LOS PAYASOS MARCIANOS TRAVESTIS Y LA MERETRIZ INTERGALACTICA

Al fin la tan esperada obra deCarlos Sánchez

Los gemidos y aullidos de placer inundaban completamente el lugar, cada una de las 415 cabinas sexuales estaban ocupadas, incluso las 20 anfibiosexuales y las 38 de vacas cósmicas de 6 patas. Era la cuarta vez, en el ultimo ciclo estelar, que el Intergalactic Sex Show estaba a reventar y su dueño Cuck-Rha-Cha estaba feliz a mas no poder, tanto que la babaza verdusca que salía a borbotones de su boca parecía hervir, no sabia si de gusto, placer ó si una vez mas los jugos gástricos estaban siendo escupidos para facilitar su alimentación.
- Amo - decía la voz del enano esférico de tres patas y siete ojos que miraba con tres a su maestro y con los restantes a la puerta, - estamos llenos, no cabe ningún otro ser y Zoy Lastits aun no actúa -
Cuck-Rha-Cha miró, sin atender, a su verdusco y chaparro sirviente, una de sus patas se posó sobre la cabeza del uronkaniano gigante que le hablaba y otra hacia señas al cantinero, un troglodita peludo y trompón que a pesar de sus hongos en las manos y su mal carácter hacia excelentes cócteles, para que calmara a un estiercolero cósmico que maldecía la limpieza del lugar.
El Amo, como lo llamaban algunos, continuó babeando y esparciendo mal olor por el lugar, mientras Parrapapush, su enano de confianza, seguía la diatriba de la falta de espacio, la respuesta de Cuck-Rha-Cha fue estruendosa.
- Habilita el basurero y las letrinas, al fin y al cabo la demanda escatológica ha subido y esos malditos estiercoleros me están enloqueciendo.
- Amo, amo, además, ha llegado una nave de Grijalbinos.
- ¿Grijalbinos? ¿Aquí? - Respondió el proxeneta cósmico con un dejo de preocupación.
- Si señor, es toda unas excursión y dicen que quieren ver a la famosísima y grandiosa Zoy Lastits.
- Que se quiten las mesas y abollonen el piso, que bajen cadenas del techo y cuelguen unos cuantos arácnidos libidinosos allí, en fin, hagan lo que sea necesario para que todos puedan entrar, que nuestra Lastits nos a traído buena fortuna.
En el olvido habían quedado los días en que Cuck-Rha-Cha no era mas que un simple insecto en algún olvidado asteroide, en donde controlaba a par putas de varias nalgas, para ser el dueño oficial de la mitad de un planeta dedicado única y exclusivamente a los placeres de la carne y los exoesqueletos sexualmente estéticos en donde su local, El Intergalactic Sex Show, se había erigido como la mayor atracción, no solo del planeta Sexotronia, sino que era considerado como el mejor lugar de distracción para los viajeros del universo, pues, ciclo tras ciclo seres de cada vez mas extraños y lejanos mundos llegaban a engrosar las filas de clientes habituales de este paraíso pansexualista.
La fama de Cuck-Rha-Cha era gigantesca, al igual que su tamaño, dos metros cincuenta para una cucaracha era demasiado, además, el único capaz de competir con su popularidad, era Sam Espierquel, un Hipnocerdo que había logrado la presidencia del Congreso Estelar de Comunicaciones, antes C. I. R. S. (por las siglas de Comisión Intergaláctica de Reality Shows).
Un fuerte sonido sacó a Cuck-Rha-Cha de sus cavilaciones, el jefe de la barra había golpeado en la cara al estiercolero quien debido al golpe había esparcido por todo el lugar, cercano a la escaramuza, apestosos fragmentos de la materia prima con la que los de su clase trabajan. Cuatro Hipohembras salieron de la nada a limpiar y calmar, con sus grisáceos y redondos cuerpos a los combatientes; pronto todo volvió a la normalidad y el estiercolero - para evitar más problemas - fue conducido a una letrina, donde, pagado por la casa, una de las tan famosas casquivanas de dos nalgas, que había llevado a Cuck-Rha-Cha a la fama, lo esperaba desnuda y retozando en toneladas de excremento cósmico.
El Amo, feliz y lleno de placer, veía como sus verdes enanos quitaban mesas y colocaban pilas de colchonetas que eran ocupadas, inmediatamente, por húmedas Hipohembras que esperaban a libidinosos y excitados clientes, entre los cuales estaban un par de Grijalbinos. La sonrisa - si es que un insecto puede sonreír - del creador del máximo lupanar cósmico, fue gigantesca al ver como el dúo de ascetas sexuales se entregaba a los placeres carnales hipopotamicos que tanto renegaban en sus celestiales ceremonias.
Los seres entraban sin cesar y pronto el lugar quedó a reventar, sobre todo cuando Zoy Lastits saltó a escenas con sus ocho amarillentos senos iluminados por rojas luces; aparición que fue acompañada por docenas de gritos extasiados por la copula terminada y un sin numero de aplausos y obscenidades en eternidad de lenguas.
Los redondos y amarillentos pezones le recordaron al Amo el centenar de huevecillos que habían a su alrededor el día que, por primera vez, vio la luz en su mundo, un paraíso de humedad, mal olor y podredumbre, en algún lugar lejano de Zeta Reticuli Beta Prima Elevado a la Dos. Pero, sus agradables recuerdos fueron apagados por un ensordecedor grito, que lo retornó a su mundo de "arduo" y "consagrado" trabajo, para encontrarse con que la estrella de los últimos ciclos de El Intergalactic Sex Show esparcía su sulfúrica sangre, debido a varias heridas hechas en algunos de sus senos, a los espectadores más próximos que en medio del dolor perdían sus pieles y miembros mientras huían despavoridos.
Cuck-Rha-Cha se vio envuelto por una turba enardecida y excitada que corría y se corría, por todo el lugar, intentando escapar de un grupo de maniáticos que, hasta el periodo pasado, eran las estrellas del Show, los Payasos Marcianos Travestís y su dominatríz, la Meretriz Intergaláctica, que armados con fusiles de plasma y pistolas de rayos Thay-Thesk intentaban, por cuarentaicincoava vez escapar de su tormentoso cautiverio y su elevado sufrimiento como entretenedores sexuales de los Transifantes de Tahúras de largas trompas sexuales y miembros de dos cabezas. Esta vez, a diferencia de la vez que se enterraron hasta ser atacados por devoradores de carne subterráneos intentando salir al otro lado del planeta ó cuando saltaron hasta romperse los huesos de la cadera intentando escapar de la gravedad del planeta, parecía que tendrían éxito.
La Meretriz Intergaláctica aprovechó que los vigilantes de las catacumbas - donde eran encerrados todos los seres que no estuviesen trabajando en el momento - descuidaban sus armas, mientras un par de ancianas y un joven Esburrog, con tres órganos sexuales, se entregaban a estos en medio de los pasillos enrejados, oportunidad que aprovechó la dominatríz de los Payasos para extender sus tentaculados brazos y robar armas y llaves abandonadas al ser arrancados los pantalones de los excitados vigilantes.
Las mediocres, pero, efectivas rejas de seguridad, fueron abiertas y los amantes consumidos en una lluvia de plasma. La huida había empezado, sin embargo, uno de los Payasos corrió con tan mala suerte que murió escapando, pues, su cadera aún no funcionaba correctamente, debido a la tan consabida intentona de escape y los tornillos, que le ayudaban a soldar sus flexihuesos, se enredaron en la jaula al tropezar con otro de sus compañeros, rompiéndole la pierna izquierda de un solo tajo para desinflarse en el acto, no sin antes decir sus palabras finales obligatorias y típicas.
- huyan por mí, venguen mi muerte -
Los Payasos corrían produciendo su chirriante y popular sonido, que se hacia más intenso en medio de su labor sexual, mientras la Meretriz esparcía una maraña de rayos y maldiciones a todo aquel que siquiera mirase uno de sus cuatro tentáculos.
Cuck-Rha-Cha observaba como sus Hipohembras y enanos eran derretidos por las emanaciones Thay-Thesk disparadas por los prófugos, evaporando a sus trabajadores a la par que hacían humo sus posesiones. Al ver una de sus ya míticas prostitutas de dos nalgas desangrada y devorada por el plasma emprendió la huida y desde atrás de una derribada mesa de multillar impartía ordenes por su intercomunicador, uno de los Payasos alcanzó a ver alguna de sus tantas patas y disparó, con tan mala fortuna de acertarle solamente a la mesa, pero, gracias a Uyuwaba el Creador, que en Sexotronia se conoce como Guachugüey el Copulador, el Dios creador de los Payasos, las esquirlas de la mesa le arrancaron la pierna intermedia derecha. La comunicación del Amo, antes de desmayarse de dolor y pánico, fue un grito de ayuda, un clamor de persecución y la promesa de grandes recompensas, incluso unas cuantas hipohembras como acompañantes sexuales por medio ciclo, a quien atrapase a los malditos desgraciados vivos, muertos o petrificados.
Luego todo se tornó oscuro para el gran insecto cucarachiforme que despertó, un cuarto de ciclo después, en medio del caos de su antiguo y hermoso prostíbulo ahora completamente acabado y destrozado.
Mientras, Cuck-Rha-Cha perdía el sentido, los Payasos Marcianos Travestís y la Meretriz Intergaláctica se abrían paso a través de la puerta de acero principal para encaminarse al espaciopuerto de naves de largo recorrido, en donde se toparon con una maraña de feroces Castraparques, dispuestos a reclamar su recompensa y vengar el ataque a su ídolo sexual, obligándolos a girar a la derecha, para encontrarse con un gran hangar al cual entraron sin fijarse en los simiescos trabajadores que reparaban varias naves averiadas.
La premura del escape y la persecución de los Castraparques hicieron que acribillaran a un par de monotécnicos creando pánico general entre los primates. Entrando en la única nave que estaba elevándose pero, que aún no cerraba su puerta de acceso, a la que hacían pruebas de despegue/aterrizaje controlados a distancia - cosa que los Payasos y la Meretriz ni sabían ni comprendían.
Dentro de la nave y solo al encontrar, de milagro, el botón de cerrado del acceso principal se percataron que nadie tenía ni la menor idea de pilotear nada, ni siquiera un bicicletoide, el desespero empezó a invadir los diminutos cerebros de los antiguos esclavos sexuales de El Intergalactic Sex Show, sobre todo al ver por las ventanillas laterales como los Castraparques rodeaban la nave y al darse cuenta que en el puente de mando no había piloto, que bajo amenaza de muerte los sacara del lugar.
- Por el gran coño de mi madre de ocho patas, prende maldita maquina - Gritaba la Meretriz mientras pateaba sin compasión lo que para ella era el control central, como respuesta solo obtuvo una especie de voz metálica y chillona que dijo:- Cccchhhhhhhh - y luego de un instante - Su desayuno esta servido capitán - mientras, una bandeja metálica con un plato de abarrosantes asados y un jugo de amigdalante salía de un orificio.
Afuera de la nave los monotécnicos habían dado la voz de alarma y el hangar se había llenado de malandros y agentes espaciales especiales que se peleaban entre si por atrapar a los enemigos del placer y por supuesto, reclamar la recompensa.
Los Castraparques mientras tanto armaban su archiconocido cañón de protoplasma magnético maligno, con el cual pretendían derribar la nave, sin embargo, el arma mas temida en el espacio no alcanzó a ser usada, pues, dentro de la nave una oración a Uyuwaba el Creador, que en Sexotronia se conoce como Guachugüey el Copulador, el Dios Creador de los Payasos, y una patada milagrosa en los controles adecuados dio inicio a los motores, con lo que una llamarada de fuego termonuclear fue expelida por las toberas inferiores y traseras de la nave, generando el calor suficiente para calcinar, sin compasión, al grupo de Castraparques entre los que se encontraba un alto dignatario de Castratonia, inmediatamente la C. I. R. S esparció la noticia por todo el universo y los Payasos fueron declarados por la opinión publica "enemigos de las razas espaciales".
Mientras, la noticia volaba la nave hurtada también intentaba hacerlo, no sin dar tumbos y retumbos dentro del hangar hasta que la Meretriz pudo, gracias a sus varios tentáculos y un atisbo de inteligencia, cosa extraña en un ser de su especie, controlarla, aunque hicieron lo que pudieron por escapar no fue suficiente, pues, los propulsores extraplanares ubicados en las parte inferior de la nave, al lado de las toberas de energía termonuclear, se estropearon, acortando, no solo el impulso de la nave sino también el vuelo de la misma. Pero, Uyuwaba el Creador, que en Sexotronia se conoce como Guachugüey el Copulador, el Dios Creador de los Payasos, protege a sus fieles y la nave pudo salir de Sexotronia sin destrozarse ni ser alcanzada por sus perseguidores.
"Gracias" al daño y a la poca pericia de los prófugos, la nave, luego de cientos de kacometros luz de viaje colisionó en un planeta extraño luego de salir de un ano cósmico, causando la destrucción total del vehículo intergaláctico y la muerte inmediata de dos Payasos Marcianos, uno de los cuales salió volando por la esclusa trasera al desinflarse completamente su cuerpo.
Mientras, los prófugos pasaban por tan desastrosa experiencia un grupo de cazarrecompenzas cibernéticos ingresaba al planeta siguiendo el rastro dejado por el detector intergaláctico extraplanar 2B ubicado - secreta e ilegalmente - en todas las naves que llegan a El Intergalactic Sex Show.

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EL INFORMANTE
8 de mayo de 2.003 pagina 1A $1.000

En la noche de ayer el cielo cundiboyasense fue invadido por una maraña de, según el astrónomo Pedro Pereza Crónica, estrellas fugaces provenientes de la nebulosa del Toro Sin Cuernos, sin embargo, los estudiosos del tema afirman que no había ninguna lluvia de estrellas programada para la fecha, pues, la próxima se decidió que iba a ser vista solo en la costa pacifica y en la noche del 15 de abril entre las ocho y las nueve de la noche, para poder competir con el horario estelar de las novelas de los tres canales de televisión del congreso nacional.
Las Fuerzas Armadas del país también se pronunciaron y confirmaron que no ha habido bajas entre los equipos aéreos de ninguno de los bandos en combate permanente, aunque, ya se han iniciado las investigaciones militares pertinentes, sobre todo después de haberse confirmado el hurto de dos helicópteros de combate Mil Mi - Nil Ni - Pil Pi - 345 - r56 - btr456 - doble A, extraídos sin el permiso pertinente de la nueva base militar secreta ubicada en la sabana de Bogotá.
La zona, actualmente en combate por la independencia del yugo opresivo de la tiranía estatal, se ha visto invadida por un grupo de ufólogos e investigadores de lo paranormal que han llegado al lugar en pos de una supuesta nave alienígena estrellada.


Continúa en página 4 b

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Los cazarrecompenzas espaciales, expertos en las artes del camuflaje y el rastreo, encontraron, luego de algún tiempo, a los enemigos de las razas espaciales, sin embargo, no pudieron dar con el paradero de dos Payasos presuntamente vivos; aunque los cazadores no niegan, ni afirman, que los prófugos sigan con vida. Pero, pudieron recuperar tres cadáveres y asesinaron, luego de desmembrar y violar, por todos sus tres orificios sexuales a la Meretriz Intergaláctica.
Mientras esto sucedía los Payasos sobrevivientes se internaron a través de unos extensos campos de verde color donde seres de cuatro patas los seguían con sus penetrantes, grandes e inteligentes ojos a la vez que arrancaban pedazos del suelo. Luego de unos cuantos kacoinstantes se toparon con una especie de vehículo rectangular, tal vez del tipo extraplanar, envuelto en una nube de humo negro pestilente y venenosa, que al entender de los Payasos, debía proteger al transporte de posibles ataques de seres y naves mucho mas poderosas.
Entretenidos como estaban ante el increíble portento de la tecnología de tan particular planeta no se percataron de dos veloces entidades que en cuatro patas corrían tras ellos, mientras, gritaban a viva voz lo que los bandidos intergalácticos entendieron como una orden de quedarse quietos, pero que a sus oídos llegó como un simple Guau, Guau, Guau. Fue demasiado tarde cuando intentaron huir, pues, las entidades cuadrúpedas saltaron y sin compasión se abalanzaron sobre uno de los Payasos destrozándolo en el acto, el silbante sonido producido al desinflarse el atacado invadiría los sueños y alucinaciones del sobreviviente y desde ese día se despertaría en vuelto en lagrimas y a veces, como reacción refleja, en líquidos seminales propios.
Por un instante el desespero invadió al único prófugo de El Intergalactic Sex Show, hasta que la nube de gas pestilente del vehículo extraplanar se redujo y una portezuela se abrió gracias a los artilugios de dos seres bípedos redondeados y de ropajes deshilachados que tiraron unas cuantas cajas y unas bolsas dentro de esta, la nave empezó a moverse, preparándose para despegar y el Payaso corrió hacia su salvación, justo en el momento que la puerta era cerrada por una especie de androide sonrosado y de mal olor.
El viaje le resultó tan tortuoso como fue posible pues, las cajas y demás cosas no estaban ajustadas, tal vez se había roto el cable amarra-cosas o un ataque con rayos cacocatodicos había fundido las fibra reticulares de los amarres, o cualquier otra cosa pudo haber sucedido, siguió divagando en cantidad de posibilidades hasta que una de las tantas cajas que se movía por toda la bodega lo golpeó tanto que un hematoma brotó de su pierna central y una suerte de fragmento puntiagudo le chuzó las frentes, además, la bodega no tenía comunicación directa con la nave, así que optó por pensar, además el olor se lo confirmaba, que estaba ocultó en el lugar reservado para los desechos corporales producidos por los tripulantes de la nave, pronto, la nave entró en una suerte de ano cósmico, pues empezó a moverse sin compasión y las cajas fueron lanzadas sobre su magullado cuerpo, con lo cual el olor nauseabundo de la bodega se aumento, tal vez uno de los contenedores de desechos corporales se había roto, fueron tantos los golpes y el olor que perdió el sentido dentro de tan mal sano ambiente.
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Mientras tanto en otro lado.

Los cazarrecompenzas peinaban la zona intentando dar con los prófugos, sin embargo, no corrieron con tan buena suerte pues, solamente se toparon con un humanoide mal encarado que envuelto en una medio capa de gas rancio se protegía de los seres espaciales, además, se hacia acompañar por dos cuadrúpedos rosados y redondos de grandes narices, que deberían ser sus seres de rastreo, pues, todo el tiempo dirigían sus ojos hacia el suelo, olfateando por todos lados y comunicándose con estridentes chirridos.
Los recién arribados al planeta consideraron que este particular bípedo debía ser un guerrero o incluso alguien de su misma profesión, así que le dieron el saludo intergaláctico común y se acercaron para hacer la seña multigalactica de los buscadores de prófugos, pero, el guerrero de la capa de gas se disgusto, tal vez, por la falta de respeto de uno de los cazarrecompenzas al hacer énfasis en los símbolos manuales y no en los cantados, así que arremetió sin compasión con un ancho y delgado metal grisáceo con el cual cercenó de un tajo la cabeza de uno de los espaciales, pero, afortunadamente dentro del equipo de estos ávidos cazadores de fortuna siempre hay al menos un látigo neurótico, con el cual calmar a los mas fieros criminales, así que el guerrero de la capa de gas fue reducido a un amasijo de temblor y babaza luego de varios latigazos adecuadamente dados, y para evitar mayores inconvenientes sus rastreadores también corrieron la igual suerte, sin embargo, uno de estos, el mas pequeño quedó muy mal herido, pues, la potencia del látigo neurótico estaba mal calibrada para el tamaño y sus ancas traseras fueron quemadas en el acto.
Los seres fueron amarrados y llevados a la nave, pero, el quemado no podía moverse y no hacia mas que chillar, impidiendo la concentración de los pilotos, además, la nave se llenó de un particular olor que emanaba de las ancas del mal tratado cuadrúpedo, el olor hizo babear a los cazadores de bandidos, así que sin mas ni mas, aplicaron la mayor potencia posible al látigo neurótico hasta, literalmente, cocinar al chillón sonrosado, el olor aumentó tanto que los espaciales se lanzaron sobre el cuerpo del cuadrúpedo, unos cuantos instantes después no quedaron mas que los huesos y uno que otro pedazo de carne gorda, al lado de los cazarrecompenzas extasiados ante el sabor que invadía sus cuerpos.
Cuando aterrizaron en Sexotronia empezaron a planear un inmenso programa de cacería de rastreadores cuadrúpedos rosados para crear un glorioso mercado alimenticio, que con el paso de los ciclos se convirtió en toda una prominente empresa, de tal forma que todos los cazarrecompenzas de los planetas cercanos cambiaron de profesión y ahora además, de cazar a los cuadrúpedos solamente se dedican a tragar miles y miles de estos seres y a esclavizar a entes menos inteligentes que ellos, lo cual ya es mucho decir.
Cabe aclarar que el índice de criminalidad aumentó, pues, pronto no hubo nadie que persiguiera a ningún tipo de bandido, así, que, el Gran Imperio Espacial, construido luego de tantos kacociclos, empezó a desmoronarse, sin embargo, eso fue luego de muchos, pero muchos, pero muchísimos ciclos y hace parte de otra historia, que tal vez algún dia conozcan.
Por lo pronto digamos que El Intergalactic Sex Show fue reconstruido y la primera presentación especial fue a cargo de un ser bípedo que copulaba sin cesar a un redondo cuadrúpedo de piel rosada que inundaba el prostíbulo con sus estruendosos chillidos que excitaban a la mayoría de visitantes, especialmente a las Hipohembras y Grijalbinos, quienes debido a tal placer crearon una división dentro de su fe y desde ese entonces adoran El Sonido Del Mayor Placer, con lo cual El Intergalactic no solo disponía de sus propios predicadores sino que también poseía, a su entrada, una de las mayores casas de oración de la nueva y prominente religión, que se declaró enemiga acérrima de cazar y devorar a los animales sagrados que producían El Sonido Del Mayor Placer.

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A miles años luz de distancia.

Al lugar de la nave accidentada llegan mas y mas ufólogos, léase científicos fracasados, para "estudiar" los efectos materiales, sobre personas y animales, producidos por, lo que ellos llaman, las emanaciones psicogeneticas postimpulsoras de plasma, que causan efectos severos en el ritmo cardiaco, reducción de la capacidad de razonamiento e impotencia sexual, debido a la exposición permanente a los materiales extraterrestres, sin embargo, cada vez es mas difícil llegar hasta la nave, pues, el lugar del desastre esta protegido por fuerzas especiales, armadas hasta los dientes, identificadas por gruesas bandas rojas en sus brazos, las cuales no cobran el impuesto pertinente para el cuidado de la nave sino que se oponen con excesiva ahínco a que les tomen fotos.


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La noche cae en cualquier lugar de Bogotá y un niño despierta excesivamente preocupado por que su payaso de plástico esta emitiendo extraños sonidos mientras, se mueve de una forma que desde que lo encontró en la calle no lo había hecho, sin embargo, lo que mas le preocupa es el particular liquido blanquecino que empieza a emanar por el orificio delantero que hasta hace pocos instante creía que era el chupo para inflar su nuevo muñeco.

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