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Écheme el Cuento

Ocho ideas creativas de Julio Cortázar

Ocho ideas creativas de Julio Cortázar

2014 es el año de Cortázar ( a 100 de su nacimiento). Los lectores de Cortázar celebramos la publicación de nuevas ediciones como la que vamos a comentar. Clases de literatura (Alfaguara, 2014), es un volumen que transcribe ocho clases dictadas en la Universidad de Berkeley en 1980 y que habían permanecido inéditas hasta ahora. Como indica Carles Álvarez Garriga en el prólogo, esta serie se empareja con otras clases de otros maestros magistrales redundantes como Borges, Calvino y Nabokov, cuya lectura hemos disfrutado con avidez. Escuchar a un hacedor de historias sus propias versiones sobre la creatividad, la escritura, la inspiración y la narración resulta tan interesante como leer su obra. Cortázar habla extensamente en estas clases sobre el cuento y sus retos, tema de especial interés para los escritores en ciernes, sobre todo para quienes se enfrentan a la tarea de crear, más que novelas, un cuento, eso que el autor argentino llama, un orden cerrado. (p. 29)

Disfrutar el mecanismo

Por encima del tema, el mensaje y hasta el destinatario, Cortázar expresa su interés por la arquitectura, por la minuciosa observación de todos los detalles que conforman un cuento:  “Aunque pudiera tener simpatía o cariño por determinados personajes de esos cuentos, era muy relativo: lo que verdaderamente importaba era el mecanismo del cuento, sus elementos finalmente estéticos, su combinatoria literaria con todo lo que puede tener de hermoso, de maravilloso y de positivo. [...] Ese primer puente tendido directamente de un hombre a otro, de un hombre a un conjunto de personajes, me llevó en esos años a interesarme cada vez más por los mecanismos psicológicos que se pueden dar en los cuentos y las novelas, por explorar y avanzar en ese territorio –que es el más fascinante al fin y al cabo– en que se combina la inteligencia con la sensibilidad de un ser humano y determina su conducta, todos sus juegos en la vida, todas sus relaciones y sus interrelaciones, sus dramas de vida, de amor, de muerte, su destino; su historia, en una palabra.” (p. 19-20)

 II La intensidad y la tensión 

Cortázar trata de definir el cuento en oposición a la novela. La novela, como él indica, da idea de un poliedro, de una enorme estructura mientras que el cuento tiende por definición a la esfericidad, a cerrarse. “El cine sería la novela y la fotografía, el cuento”". Para conseguir la atmósfera que da una buena fotografía el cuento tiene que dar la sensación de un orden cerrado que, al mismo tiempo, apela a la imaginación. “Ahora, por el hecho de que el cuento tiene la obligación interna, arquitectónica, de no quedar abierto sino de cerrarse como la esfera y guardar al mismo tiempo una especie de vibración que proyecta cosas fuera de él, ese elemento que vamos a llamar fotográfico nace de otras características que me parecen indispensables para el logro de un cuento memorable o perdurable [...]: intensidad y tensión.” (p .31)

 III La distracción

Cortázar habla de un tiempo interno y de una percepción del mismo que facilita determinados sentimientos como miedo, maravilla, pero también la ensoñación, tan importantes en la tarea creativa del escritor. “Es eso que se suele llamar un estado de distracción y que nadie sabe bien qué es porque cuando somos pequeñitos nuestras madres y maestras nos enseñan que no hay que distraerse, e incluso nos castigan por lo cual quizás, acaso (sin saberlo, las pobres) nos están privando desde la infancia de una posibilidad dentro de muchas de cierto tipo de aperturas. En mi caso me sucede distraerme y por esa distracción irrumpe lo que después da estos cuentos fantásticos por los cuales nos hemos reunido aquí. A través de esos estados de distracción entra ese elemento otro, ese espacio o ese tiempo diferentes”. (p.63)

IV  El humor y lo lúdico

Muy interesantes sus observaciones sobre la distinción entre el humor y las situaciones cómicas. Los escritores de libros para niños han explotado mucho las situaciones cómicas y no tanto ese concepto más intelectual y sutil que es el humor. “Hay cosas que son cómicas pero no contienen eso de inexpresable, indefinible que hay en el verdadero humor. [...] Si uno analiza el fragmento que contiene ese elemento de humor, la intención es casi siempre desacralizar, echar hacia abajo una cierta importancia de algo que puede tener cierto prestigio, cierto pedestal.  El humor está pasando continuamente la guadaña por debajo de todos los pedestales, de todas las pedanterías, de todas las palabras con muchas mayúsculas.” (p. 158-159) Unido al humor va lo lúdico y Cortázar reivindica un escritor que no pierde lacapacidad infantil de jugar, y de jugar como se jugaba de niños, es decir, en serio. “Cuando alguien entra en el juego de la literatura esto puede perdurar; en mi caso ha perdurado: siempre he sentido que en la literatura hay un elemento lúdico sumamente importante y que, paralelamente a lo que habíamos dicho del humor, la noción del juego aplicada a la escritura, a la temática o a la manera de ver lo que se está contando, le da una dinámica, una fuerza a la expresión que la mera comunicación seria y formal –aunque esté muy bien escrita y planteada– no alcanza a transmitir al lector, porque todo lector ha sido y es un jugador de alguna manera y entonces hay una dialéctica, un contacto y una recepción de esos valores.” (p. 183)

 El tema, ¡el tema!

Palabra que se convoca indiscriminadamente sobre todo cuando se habla de libros para niños. ¡Se habla tanto del tema que pareciera que es más importante que el estilo, lo literario, lo estético, el humor, lo poético! “El cuento realista es siempre más que su tema: el tema es absolutamente fundamental pero si un cuento realista se queda en el tema es uno de los muchísimos cuentos que leemos con frecuencia en que los principiantes, por el hecho de haber encontrado un episodio que los conmovió, ya sea en un sentido histórico, amoroso, psicológico o incluso humorístico, pensaron que bastaba escribirlo para que eso fuera un buen cuento realista. En ese caso no lo es nunca porque el tema se reduce exclusivamente a la anécdota y muere en el momento en que la anécdota, el relato mismo, termina; con la última palabra el cuento empieza inevitablemente a caer en el olvido.” (p.135) Cortázar habla mucho en estas conferencias sobre los temas. Él mismo recibió etiquetas por los temas de sus libros y, en muchas ocasiones, reivindicó a un escritor comprometido con el tema antes casi que con lo literario, aunque posteriormente modificó esta posición. Variantes del siguiente ejemplo que comenta las encontramos muchas veces en muchas narraciones: “En la época del realismo socialista, por ejemplo, muchos escritores consideraban ingenuamente que escribir un libro contando las hazañas de trabajo de los campesinos en Ucrania bastaba para hacer literatura. Resulta que finalmente el resultado de los libros en general era sumamente mediocre; un buen ensayo sobre el trabajo de los campesinos en Ucrania era muchísimo más positivo, tenía más hechos y respondía mejor al interés del lector que una novela donde se estaba hablando de eso pero donde en realidad no sucedía nada que tuviera una verdadera belleza literaria, que creara ese salto que como lectores damos cuando leemos un libro que vale la pena leer y nos saca de nuestras casillas.” (p. 238)

VI Y, junto al tema, el mensaje

“No basta con tener un mensaje para hacer una novela o un cuento porque ese mensaje, cuando es ideológico o político, lo transmiten mucho mejor un panfleto, un ensayo o una comunicación. La literatura no sirve para eso. La literatura tiene otras maneras de transmitir esos mensajes, y vaya si los puede transmitir con muchísima más fuerza que el artículo periodístico, pero para hacerlo con más fuerza tiene que ser una alta y gran literatura. (...) La mala literatura o la literatura mediocre no transmiten nada con eficacia.” (p. 37)

VII Pero no hay nada en contra del realismo

Únicamente el escritor debe estar pensando más en la literatura que en el tema, en poner en marcha un “sistema de fuerzas” que son las que explican lo que sucede y le dan una fuerza a la anécdota que esta no tiene por sí misma. “El primer peligro que amenaza al cuento realista es el excesivo hincapié que se puede hacer, llegado el caso, en la temática o considerándola como la razón fundamental de ser del cuento. Eso plantea problemas bastante complejos ybastante delicados porque con frecuencia leemos cuentos calificados o considerados por sus autores como realistas que abarcan en efecto un pequeño momento de la vida de uno o varios personajes, una determinada situación y también determinados episodios o acontecimientos. Para algunos autores el solo hecho de haber elegido ese tema por considerarlo interesante y haberlo contado tal como el episodio podría haberse producido en la vida real o se produjo si lo está reproduciendo basta para hacer un cuento realista. Cualquier escritor que tenga un poco de práctica en su propio oficio sabe que esto no es cierto.” (p. 133)

VIII La musicalidad, la atmósfera

Cortázar habla en estas conferencias de lecturas que se quedan “resonando” en la cabeza de los lectores. En textos cuyos autores han conseguido un manejo de las palabras y un sentido que produce musicalidad. El ritmo, la articulación de las palabras, cierta cadencia. Aunque reconoce que son aspectos más intuitivos que conceptuales: “Estoy hablando de una prosa en la que se mezclan y se funden una serie de latencias, de pulsaciones que no vienen nunca de la razón y que hacen que un escritor organice su discurso y su sintaxis de manera tal que, además de transmitir el mensaje que la prosa le permite, transmite una serie de atmósferas, aureolas, un contenido que nada tiene que ver con el mensaje mismo pero que lo enriquece, lo magnifica y, muchas veces, lo profundiza.” (p. 151)

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